sábado, 4 de diciembre de 2010

Verdad y mentira

(A los que son políticos y a los que no,
a los tenidos por la derecha y a los por la izquierda,
a los por buenos y a los por malos,
a los creyentes y a los descreídos...
Porque estoy, como Figueras,
"hasta los cojones de todos nosotros",
a todos, estas Quevedescas)


I

Santo silencio profeso,
No quiero amigos hablar,
Que, pues me enfrento al altar,
Quedo ciego de embeleso;
Tras de mi lengua sin seso
Me arranque la piel a tiras:
la mentira


II

Quién a la noche espanta
Y ciega con claridad,
Y pasa por necedad,
Y se atranca en la garganta,
Quién si al engaño levanta
Se acuesta en la soledad:
la verdad


III

Más sentencias que el derecho
Dicta el obispo al hermano,
Y cuando llega al pagano
Se aleja de él un buen trecho;
Hurta al hereje su lecho,
Mete su mano en la pira:
la mentira


IV

Quién a los amigos pierde
Y los hace su enemigo,
Y se queda sin su abrigo
Cuando el invierno le muerde,
Quién que nadie la recuerde
Cuando se cumple la edad:
la verdad

V

Que duelos nunca le falten,
Ni quebrantos de llorona,
Su nómina en la corona,
Los suspiros la delaten;
A la sana, aunque la maten,
Inocente se retira:
la mentira


VI

Quién pues ni peca ni miente
Se condena por pecadora,
Y por mentira sonora
Ante el oído indolente,
Quién hace que reviente
De furia la falsedad:
la verdad


VII

A Roma cuando es preciso
Puede el cristiano llegar,
Mas si se quiere salvar
Abra su bolso remiso,
Que es su dinero comiso
Y el aire que ella respira:
la mentira


VIII

Quién por loca es tenida
En la boca del demente,
La libera el aguardiente
Aunque tapen su salida;
Quién que sea mal recibida
Se enfrenta a la autoridad:
la verdad




IX

Quién te saca del averno
Para entrar al paraíso,
Te prende sin previo aviso
condenado en otro infierno,
Te burla con cuento tierno
Y descarga después su ira:
la mentira

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